Dos noches históricas en el Olímpico. Bad Bunny no solo inauguró su gira el 21 de noviembre en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, sino que repitió el 22 con una segunda fecha que se agotó rápidamente tras el éxito de la primera. La alta demanda fue tal que ambas funciones se vendieron en tiempo récord.
Producción y energía implacable. En su concierto inaugural, Bad Bunny ofreció un show de más de tres horas, según reportes locales. El escenario contó con producción de estadio a gran escala: pantallas gigantes, pirotecnia y una puesta en escena que conectó perfectamente con la masa de fanáticos dominicanos.
Boom turístico y movilización local. La llegada de miles de fanáticos dominicanos y también de otros países renovó la actividad económica en Santo Domingo. Hoteles, restaurantes y comercios cercanos al estadio se beneficiaron inmediatamente. El concierto se perfila como un impulso fuerte para el turismo musical en la zona.
Revendedores y precio inflado. Según reportes de medios, en el mercado negro las entradas fueron vendidas por valores muy por encima del precio oficial. Esto generó preocupación entre autoridades y fanáticos, quienes advierten sobre los peligros de la reventa excesiva.
Legado y proyección. Con estas dos noches, Bad Bunny consolida su estatus como uno de los artistas más importantes de la música urbana y refuerza el papel de la República Dominicana como parada esencial en su gira global. Además, su iniciativa pone sobre la mesa la relevancia de las giras latinas en el mercado mundial, y cómo estos shows pueden fortalecer la industria musical dominicana.


