La tercera sesión de evaluación del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) se convirtió en escenario de tensión política. El aspirante al Tribunal Superior Electoral (TSE), César René Peñaló Ozuna, protagonizó un acalorado intercambio con el presidente de la República, Luis Abinader, al cuestionar la forma en que se llevaba a cabo su evaluación.
El incidente ocurrió después de que Peñaló Ozuna agotara sus cinco minutos de presentación. Al recibir la recomendación del mandatario de concluir para dar paso a las preguntas, el aspirante se negó a respetar los tiempos establecidos y expresó sentirse “atado” por las limitaciones del proceso.
Peñaló Ozuna insistió en que el CNM no tenía plena competencia para evaluarlo, lo que generó incomodidad entre los miembros del consejo. Su actitud fue vista como una ruptura del protocolo y un desafío directo a la autoridad del presidente y de la institución.
El enfrentamiento se viralizó rápidamente en redes sociales y medios digitales, donde se difundieron videos del momento. La polémica ha abierto un debate sobre la transparencia y el respeto a los procedimientos en la selección de jueces para las altas cortes.
Este episodio refleja las tensiones que pueden surgir en procesos de evaluación de figuras clave en la justicia electoral. Más allá del incidente, el caso de Peñaló Ozuna pone sobre la mesa la necesidad de fortalecer la institucionalidad y garantizar que los procesos del CNM se desarrollen con orden y respeto mutuo.


